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13 de noviembre de 2018

Entrevista Sylvia Belda, vocal hospitalario de la SPMyCM

 
¿Cómo surgió la idea de organizar esta jornada?¿Cuál es el objetivo?
 
                Se trata de una idea que me ronda hace tiempo. Profesionalmente, al trabajar en una Ucip, el tema de la muerte de los niños es fundamental y soy consciente de que apenas existe formación académica específica. Además vivimos en una cultura que intenta ignorar la muerte, cuando es una parte fundamental e ineludible de nuestras vidas. En el ámbito sanitario aún está más presente. Y la muerte de los niños es un tema aún más difícil, porque se entyiende como algo que va en contra del orden natural, que atenta contra la capacidad de proteger a nuestros hijos y pequeños pacientes.
                El objetivo es transmitir que se pueden adquirir capacidades y habilidades para atender profesional y humanamente la muerte de los niños desde cualquier ámbito.
 
¿Qué temas se van a abordar? ¿Desde qué perspectivas?
 
                Se va a intentar dar un abordaje abierto, desde múltiples perspectivas. Hay una primera mesa en la que hablamos profesionales médicos, desde el joven que se enfrenta a ello y habla de la formación en estos aspectos, pasando por el médico intensivista y el que se dedica a los cuidados paliativos pediátricos. Luego se tocan otros aspectos del cuidado, tanto por parte de una terapeuta ocupacional como de una músicoterapeuta o desde la perspectiva de la enfermería, tanto en el momento de la muerte como en el diseño de la vida hasta que la muerte aparece, que es importantísimo. Se trata de vivir bien aun estando enfermo o incluso con un proceso incurable y mortal.
                Hay dos charlas de psicólogas, refiriéndose al cuidado de la familia y el paciente y a habilidades para el profesional sanitario que asiste a las muertes de sus pacientes, para que eso no tengo un impacto negativo sobre su profesión o su vida.
                Hablaran dos padres con hijos fallecidos de sus testimonios y vivencias. Hay una charla de los cuidados en un centro de hospitalización de paliativos y una presentación de una fundación que pone especial atención al cuidado del duelo.
                La jornada termina con la proyección del documental y un coloquio con su director, Carlos Agulló y sus protagonistas, el Dr. Pablo Iglesias y la enfermera Gema Vizcaya.
 
Háblanos de "Los demás días" y su relación con esta jornada.
 
                El documental es, para mí, una obra de arte. Cuando lo vi en una proyección en el Matadero, pensé que era fundamental que lo pudiera ver mucha gente, los residentes en formación, el personal sanitario y, en el fondo, cualquier persona.
                Toca el tema de la muerte desde el punto de vista de los pacientes que reciben cuidados paliativos, pero, en el fondo, aunque sus protagonistas están enfermos o mueren, está lleno de vida. Lo hace con una sensibilidad preciosa, está lleno de alegría, emoción, aunque también haya tristeza. Creo que se resume en una frase que creo dice el médico, el Dr Pablo Iglesias, de un modo parecido en la película: "Lo importante no es sólo como se muere, si no como vivimos hasta ese momento".
 
¿Se plantea reproducirlo en más hospitales en el futuro?
 
                Bueno, es un proyecto que me hace mucha ilusión, pero habrá que ver la acogida de esta primera edición. Si conseguimos el objetivo, yo estaría encantada de repetir la jornada.
 
¿Qué mensaje darías a tus compañeros, muchos de los cuales se han enfrentado a una muerte en su día a día profesional? ¿Y a los padres?
 
                A los sanitarios: que el asistir a la muerte de un paciente es un privilegio y que, como profesionales, poder orquestar o asistir a esos momentos es tremendamente importante para esas familias. Que tenemos que aprender estrategias para hacerlo de un modo profesional y que esto reporta beneficios fundamentales para el paciente, su familia, y para nosotros mismos, porque puede darnos mucha satisfacción como profesionales y como personas.
                A los padres: primero agradecerles todo lo que aprendo cada día de cuidar y acompañar a sus hijos y a ellos. Y que nuestra intención es acompañarles y cuidarles a ellos y al hijo que fallece, en esos momentos únicos y hacer entre todos que se conviertan en algo que puedan recordar, un final digno y memorable y el mejor principio posible del difícil camino del duelo y el recuerdo posterior.